Mensaje sobre muertos en Arizona
Posted on Sun, Jan 09 2011
Perdone a tu pueblo
Aquí está mi siervo Epifanía 1A Bautizo del Señor 09 de enero de 2011 La Rev. Josefina Beecher
La Iglesia Episcopal de la Resurrección
Las lecturas de este domingo nos cuentan la historia del bautizo de Jesús en el Rio Jordán por el profeta Juan. Este es muy importante ahora que estemos nuevamente iniciando la lectura de la vida y ministerio de Jesús. Después de los relatos del nacimiento y niñez de Jesús, aquí empezamos a leer sobre su ministerio público. Creció en el hogar de José y María, pero ahora inicia su vida adulta.
E igual que había señales milagrosas de la presencia del Divino en su nacimiento – con ángeles y estrellas – también en su bautizo aparece el Espíritu Santo en forma de una paloma.
Hoy quisiera poder poner énfasis en las palabras que la voz de Dios dice a todos que están escuchándola: «Éste es mi Hijo amado, a quien he elegido.» Porque esas palabras reflejen lo que fue escrito en el libro del profeta Isaías:
«Aquí está mi siervo, a quien sostengo,
mi elegido, en quien me deleito.
He puesto en él mi espíritu
para que traiga la justicia a todas las naciones.
…Verdaderamente traerá la justicia.
No descansará ni su ánimo se quebrará,
hasta que establezca la justicia en la tierra. » (Isaías 42:1–5)
¿Qué es esta justicia que Jesús, el elegido de Dios, nos trae? La justicia es lo que en nuestras promesas de bautismo juramos participar – de luchar por la justicia y la paz entre todos los pueblos y de respetar la dignidad de todo ser humano. Prometemos amar a nuestro prójimo y proclamar las Buenas Nuevas de Dios en Cristo por palabra y por ejemplo. La justicia que Dios quiere y que nos envía en Cristo es cuando hay igualdad entre todos los seres humanos porque todos somos iguales como hijos e hijas del mismo Dios. La justicia está cumplida cuando todos respetamos a todos los demás en el mundo, sin distinción de raza, lengua o situación económica. Las Buenas Nuevas de Dios en Cristo es que Dios nos ama tanto que envió a su Hijo para salvarnos y enseñarnos y darnos el ejemplo de su vida de Amor.
Esas son la Buenas Noticias. Pero hoy debo hablar de las malas noticias. Otra vez me refiero a nuestros votos bautismales. Los padres y padrinos y, si son de edad mayor, los candidatos, prometen renunciar a Satanás y a todas las fuerzas del mal que se rebelan contra Dios y renunciar a los poderes malignos de este mundo que destruyen a las criaturas de Dios.
Ayer en Arizona vimos las fuerzas del mal y los poderes malignos en acción. Seis personas, incluyendo a una congresista, a una niña de 9 años que soñaba ser parte de la vida política, y a un juez federal, fueron baleados por un joven afectado por el clima de violencia y odio que existe en este país y en el mundo ahora.
Yo no puedo acercar al altar sin pedir perdón a Dios por las palabras y las acciones en nuestra sociedad que nos están llevando lejos del Amor de Dios. Como miembros de esta sociedad todos tenemos responsabilidad por la violencia y el odio que nos envuelven. Hay una tentación de criticar y echar la culpa a los de rama derecha en la política. A los que siembran odio en sus programas de la radio y en la televisión. A los que utilizan imagines y palabras de odio y violencia contra los inmigrantes y contra los en el gobierno que apoyan a los derechos humanos de los pobres, de los ancianos, de los niños y de personas de todas razas y colores. A los que no se preocupan por los derechos básicos de la salud y la educación de todos miembros de nuestra sociedad. Solo Dios les puede juzgar pero a esas personas yo les llamo a tomar responsabilidad por sus palabras y acciones.
Pero, para que cambie nuestra sociedad yo pienso que también necesitamos todos nosotros revisar nuestras actitudes y acciones. Yo observo en mi vida que poco a poco yo me retiro de situaciones en que pienso que voy a encontrar personas cuyas palabras y acciones critican a mi familia o mis amigos o mis valores de igualdad y amor. No me gusta ponerme en situaciones que lastiman mi corazón. En esta Navidad yo no quería estar con miembros de mi familia que dicen cosas racistas frente a mi familia bi-cultural o detrás de sus espaldas. Es razonable hacer esta para protegerlos y protegerme. Pero tenemos que reflexionar.
¿Cuantas veces acudimos solo a fiestas, reuniones u otros encuentros cuando sabemos que solo van a estar allí los que son como nosotros? Está bien celebrar las fiestas y acontecimientos de nuestra cultura en familia o en comunidad. Pero también necesitamos asegurar que no estamos aislándonos de la demás de la comunidad que tiene diferente cultura y costumbres. Y debemos tener mucho cuidado que no nos aprovechamos de los momentos en que estamos reunidos solo con otros que piensan igual a nosotros para decir cosas violentas o odiosas hacia los que no están.
Es cierto que la mayoría del odio viene del otro lado y en contra de nosotros. Yo digo nosotros porque mi hija y su esposo y su familia son latinos y porque mis mas queridos amigos son ustedes y otros latinos que conozco en esta comunidad y en otras partes del país y el mundo. El odio y la violencia están dirigidos a los inmigrantes y a los que hablan en su favor. Contra ustedes, contra mi familia y contra mí.
Pero somos cristianos y estamos llamados por nuestro Dios de actuar en una manera muy diferente. Estamos llamados a luchar por la justicia y la paz entre todos los pueblos y a respetar la dignidad de todo ser humano. Estamos llamados a amar a nuestro prójimo. Esta no es fácil. Es la tarea de toda nuestra vida. El profeta Isaías nos hace entender que, « nosotros no descansaremos ni nuestro ánimo se quebrará, hasta que se establezca la justicia en la tierra. » (Isaías 42:1–5)
Un pequeño ejemplo de lo que estoy hablando fue nuestro servicio bi-lingue en la Nochebuena del 24. Había sido fácil decir que los de la otra congregacion Anglo no nos conocen, no nos entienden, y tal vez entre unos nos odian. Igual para ellos. Pero hicimos el esfuerzo de buscar lo que nos une en lugar de buscar lo que nos divide. Compartimos el milagro del nacimiento de nuestro Salvador. Compartimos la alegría de los niños en Navidad. Compartimos el mensaje de Amor y salvación. Nuestro país y nuestra comunidad necesita de mas encuentros como esto.
En esta estación de Epifanía es importante recordar lo que un congresista dijo hoy en la mañana a la prensa que como comunidad tenemos que asegurar que la luz vence a la oscuridad. Estamos llamados por Dios a construir una comunidad lleno de la luz del Amor de Dios. Esta debe ser nuestra resolución del Nuevo Año. Esta debe ser la promesa que renovamos hoy: perseverar en resistir al mal; amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y respetar a la dignidad de todo ser humano.
Amén.